martes, 25 de mayo de 2010

EL HADA DE LA NADA

Corría el año del Unicornio en la era de Nuestro Señor, el Bosque de Niebla parecía un paraje tranquilo a la hora del sol, pero a la hora de las sombras se poblaba de susurros y de todo tipo de habitantes alados y terrestres.

En mi condición de mensajero de este reino y de aquellos, tuve que internarme varias veces en el Bosque de Niebla y gracias a mi abuela la Sabia Aura, pude sortear los parajes del bosque, ella fue la que me indicó, que al caerse la tarde tendría que buscar a la Fata Morgana, hermana de un tal Arturo, y según dicen las malas lenguas enamorada perdidamente de él, (Al parecer la tragedia familiar no termina allí pues justo su hijo seria el único capaz de matar al legendario héroe, (mi abuela, obviamente me recomendó prudencia y que no fuera a tocar estos temas delicados con ella)).

Morgana, entrenada desde niña en las artes de la hechicería, era amiga de mi abuela, pues solía auxiliar a las extraviadas, a las mujeres que como ella estaban dispuestas a cualquier cosa, hasta a ser muy pero muy malas con tal de que el objeto de su amor les correspondiese, obviamente eso nunca sucedía, por que los grandes amores, en todos los cuentos, están reservados para princesas de luz como la bella Ginebra. Mi abuela me dijo que si la luz del sol se extinguía y yo aun no había salido del Bosque de Niebla enseguida debía invocar su protección gritando :

Oh Morgana, poderosa incomprendida
este pobre mortal suplica tus poderes
Tu señoreas, este es tu Bosque
cobíjame con tu tibio abrazo
guíame con tu dulce voz
tu eres la Señora tutelar del Bosque de Niebla
tu eres la Reina de las hadas en la isla de Avalon
solo tu la Fata Morgana
mitad bruja mitad hada
pobre mujer enamorada!!


Dicho esto, ella se presentaría, y yo debía identificarme como el nieto de la Sabia Aura, de sobra sabía que no debía mentirle a ella, por que enseguida lo sabría, la primera vez que la vi me pareció una bruja de cuento de terror, la segunda vez se me presento como un hada maravillosa, sus cabellos eran de oro y bailaban con el viento, la piel le brillaba como si tuviera la luna adentro, otra vez se me presento en forma de felino, en fin, poco a poco me fui familiarizando con tan peculiares parajes, y claro, ser introducido allí por la mas poderosa de las hadas me daba cierta importancia, ningún fauno, ningún hado, brujo o hechicero osaría molestarme.

En uno de mis últimos viajes, Morgana me dijo que necesitaba un favor, existía cierta hada joven que le preocupaba en sumo grado, según las leyes de las hadas éstas deben dedicarse a aprender las artes de la magia, a conocer las fuerzas de estos mundos y aquellos, deben saber geografía terrestre y celeste, deben saber la historia hadal pasada, presente y futura, conocer como propios los conflictos del Oriente, el Occidente, y el Estridente, deben poder manejar el plano pi y el pu, ser diestras en el manejo de dubis y teletubis, su mente debe ser ágil como la del mas viejo de los filósofos, manejar las teorías de los conjuntos y los sinjuntos, pero esta hada a pesar de gozar de buena salud, parecía no interesarse por nada, no la motivaba ninguna de las ciencias ni de las artes, ningún color brillaba en sus alas, y era conocida en el bosque como el Hada de la Nada, ya se había intentado todo, estuvo encerrada en el árbol de Abedul durante un mes, pero el castigo no surgió efecto, las hadas y los hados antiguos que instruyen a las hadas jóvenes lo intentaron todo: ponerse bravos, ponerse interesantes, motivarla, pero el Hada de la Nada a todas horas vivía cansada, se pasaba las horas tumbada en su capullo de Tulipán, y ya era preocupante por que pronto pasarían los tres mil trescientos treinta y cinco años dedicados a la formación del Hada, si el plazo se cumplía y no se lograban superar los logros todos serían llamados a cuentas, las hadas antiguas serían tachadas de ineptas, y a ella le podía suceder lo peor.

Morgana intentó viejos conjuros, visiones de futuro, donde se veía el destino de las hadas que no superaban su etapa de formación: las hadas ignorantes eran condenadas a ser simples libélulas en los caminos del reino de los humanos, y lo peor las hadas inútiles eran despojadas de sus alas y pasaban al reino de los humanos como mujeres insulsas, incapaces de soñar, de crear, limitadas a respirar y a atender labores menores.

Como recurso extremo y siendo yo el único humano que al parecer frecuenta el Bosque de Niebla, Morgana me pidió que invocara a la pequeña Hada de la Nada, pues cuando son invocadas por su exacto conjuro, ellas están obligadas a prestar su ayuda hasta verificar que aquel que implora se encuentre a salvo fuera del bosque, una vez invocada la mismísima Morgana nos pondría una serie de dificultades de tal manera que ella comprendiera que todo lo que se le enseñaba era sumamente útil, y que sin conocimiento y entrenamiento todas sus intenciones y propósitos serían inalcanzables, como se podrán imaginar yo acepte gustoso participar en la celada, el conjuro era como sigue:

Soy un forastero en el Bosque de Niebla
La tarde me ha sorprendido
Solo y desposeído,
mi corazón invoca
A la pequeña hada alada,
que desde la luna
Me mira alelada,
su tenue luz haga mi camino
Su consejo sea mi destino
Yo pobre mortal
sobre la que descansa en el Tulipán
Mi suerte vengo a entregar

La pobre hadita se me presento, con sus enormes ojos abiertos, más asustada que yo que era el humano perdido, le conté que había sido hechizado por una Ahtarm que me condenó a resolver una acertijo de Dubis y Teletubis, antes de poder avanzar por los caminos del Bosque, y que la respuesta la tendría que entregar a la persona indicada de acuerdo con el conflicto entre Oriente y Estridente, lloré suplicando la solución del acertijo y su guía por los caminos del Bosque, el Hadita se rascó la cabeza, y sus alas empezaron a apuntar al suelo, de repente se le ocurrió una idea, desapareció un momento y volvió con libros, cuadernos de apuntes, aparatos de medición y los puso a mis pies:

- Aquí esta todo humano, en esos libros están las respuestas.

Miré de reojo los libros, y le dije avergonzado, que no sabía leer y menos en idioma hadal. Volvió a rascarse la cabeza, y me preguntó que plazo me habían dado, le conteste que tenía que resolver el acertijo y llevar la respuesta a su destino antes de que se acabara el año del Unicornio.

- Trataste de negociar con la Ahtarm?
- No
- Por qué me conjuraste a mí? De dónde aprendiste mi conjuro?
- Entiendo que estás obligada a auxiliarme no a interrogarme! Respondí como desilusionado.
- Sí, asi es pero, es que soy un Hada muy inexperta, a penas estoy en formación y quizás te hubiera sido mas eficaz invocar un hada más instruida.
- El único conjuro que conozco es el tuyo, el mismo ser que me hechizo me dijo que podías ayudarme, pero creo que he invocado a una simple libélula, estaré perdido para siempre en el bosque de Niebla, no volveré a oír la risa de mis hijos ni a acariciar la frente de mi esposa, soy un pobre humano, haz algo !!
- El tiempo de las Hadas es muy diferente al de los humanos, esto haremos, quédate en este claro del Bosque, yo llevaré el acertijo a mis maestras Hadas, ellas nos ayudarán!!

Morgana había arreglado todo para que el Hadita no encontrará a sus maestras, de manera que al cabo de un rato volvió exhausta, sus alas antes blancas, se tornaron un poco encarnadas, y sus ojos se veían un poco angustiados, miró el acertijo y trato de resolverlo, pero definitivamente, no haber aprovechado su formación le dificultaba enormemente la tarea, trato de invocar a mi hechicera para convencerla de levantar el conjuro, pero ella le dijo que ningún hada estudiante, vendría a interponerse en sus hechizos.

La hadita se sentó a mi lado con las alas caídas, y sollozó reconociendo su ignorancia y la importancia de aprovechar las oportunidades, le dije que por favor volviera a estudiar el acertijo, en ese momento por las artes de magia de Morgana, el acertijo se cambió por uno más sencillo de manera que mi linda salvadora lo pudo resolver, con lo cual sus alas se volvieron a subir, y sus ojos centelleaba de alegría, pero para encontrar el camino, se sentó a leer un buen rato, pero no lograba saber quien era el indicado para recibir la respuesta, de nuevo empezó a rascarse la cabeza, y a desesperarse, yo retomé mis sollozos, mientras le decía que se concentrará que era su obligación de hada conjurada.

Ella resolvió buscar un hado llamado Nitarm que varías veces había tratado de explicarle el asunto, esta vez su búsqueda fue fructífera, él se complació de ver su interés, y le explicó nuevamente, fue cuando ella estuvo segura de que no existía conflicto alguno entre Oriente y Estridente según lo cual el hechizo estaba mal formulado pues contenía engaño y el humano al declararlo sería liberado.

Anónimo

EL URAPAN

El decidió que nadie lo iba a bajar de aquel árbol. Se había subido por la mañana, temprano antes del amanecer. Era un urapan verde y frondoso con muchas ramas, las cuales empezaban a salir desde bien arriba y no era fácil treparlo. La mañana, oscura y fría como cualquiera en Bogotá, anunciaba un día de lluvia. Había llevado lonchera con medias nueve, onces, y fiambre para el almuerzo, no llevaba desayuno porque antes de salir de su casa se había tomado un café caliente con leche y queso.

No había sido fácil subir a la rama más alta del urapan, como era de esperarse. Pero Joaquín llevaba consigo una soga de la cual se ayudó para lograr su cometido, llevaba también un pequeño manto con el cual se cubrió del frío mientras se acomodaba en la rama. Lo había pensado hacer desde hacía mucho tiempo, y hoy por fin se decidió. No le importó faltar al trabajo sin avisar, no le importó la lluvia que las nubes anunciaban inminente, ni mucho menos le importó que el urapan estuviera sobre una de las avenidas más transitadas de la ciudad. Justo en el andén del medio, el que separaba las calles que iban en direcciones opuestas, justo en el andén del medio donde una hilera de urapanes se alzaban graciosamente sobre la ciudad.

Miro a través de las ramas a las personas que pasaban, todos caminaban con afán hacia alguna dirección desconocida, siguió con su mirada a varios de ellos; uno que graciosamente se arreglaba el cabello con un peine y intentaba al mismo tiempo cargar su maletín y llevar a su hijo de la mano, otro que trastabillaba a cada rato y se reía nerviosamente a cada tropiezo, y una última que le llamo la atención pues parecía un arcoíris, toda vestida de colores y con un ramo de flores en la mano. Así iban apareciendo desconocidos que se colaban por sus ojos y le mostraban entre la monotonía gris de la ciudad, chispas de colores e historias.

Luego apareció aquella extraña. Iba con un vestido verde que hacia juego con su urapan, llevaba una bolsa de la mano y una soga de la otra. Tranquilamente vio como (mientras empezaba a llover), ella se acercaba a su árbol, lanzaba una soga y empezaba a treparlo. Qué cosa más extraña, pensó. Y de hecho lo era, pues no todos los días un adulto ya de entrada edad subía un árbol para ver a la gente pasar y mucho menos dos adultos de entrada edad subían a un árbol a ver a la gente pasar. Sin embargo, él se hizo como si no pasara nada.

-Ah, hola,- dijo ella sonriente, con la naturalidad con la que se saluda al celador del edificio con quien uno se encuentra a diario.

-Hola- dijo él fingiendo la misma naturalidad.

-Qué rollo - dijo- casi no llego porque se me olvidaron las onces y el almuerzo, pero bueno, aquí estoy. ¿Llevas mucho tiempo esperándome?

– No mucho tiempo – dijo con una risa contenida – Igual no importa, no me he aburrido.

Joaquín la observo. No era muy linda, sus manos se veían bastante desgastadas, pero sus ojos brillaban con cada palabra, y se la veía feliz allí sentada sobre la rama. Ella le hablaba sobre viajes y sueños que no había cumplido aún. Joaquín le contó sobre su hermano, su mamá y su mejor amigo. Ella escuchó.

La tarde se coló entre las palabras y pronto el sol se puso sobre el horizonte. Ellos se habían olvidado de toda la ciudad que los rodeaba. Los despertó de aquel la llegada de la noche, ellos rieron como niños al ver como la ciudad se dormía y decidieron que era el momento de bajar del Urapan. Cogieron sus sogas, y con cuidado se posaron nuevamente sobre la tierra.

¿Vamos?- dijo ella
Si, vamos – dijo él, sonriendo

AROA SALAZAR

NOCHES MÁGICAS

Mientras las maquinas taladran mi cabeza, casi las siento en mi interior, es un ruido insoportable, no lo puede aguantar, entonces cuando estoy a punto del colapso nervioso, todo para. No escucho nada, solo una paz abrumadora, así son mis noches. Un constante desfile de sonidos y silencios que esta a punto de volverme loco. Es peor después de una borrachera, las lagunas mentales no me dejan en paz, no recordar lo que paso la noche anterior es insoportable. Mis noches hace años no son buenas, mis fantasmas no me dejan descansar.

Me levanto muy temprano, con cara de cansancio y unas ojeras horribles, una breve mirada al espejo y deposito todos mis demonios internos por el escusado; un baño rápido y un café para comenzar el día de manera más o menos normal. Manejo 25 minutos hasta mi oficina y la rutina vuelve a mi vida, soy contador de una prestigiosa compañía de alimentos; desde hace años no me importan mucho el día, es solo rutina, no hay nada nuevo e innovador; pero la noche es otro asunto…

Soy un alcohólico consumado, mi mundo es nocturno o por los bares que es uno de mis planes favoritos o por las interminables jornadas de insomnio, en la cuales las he dedicado a los juegos de video o ha leer. De vez en cuando intento dormir lo reglamentado, pero no puedo; las maquinas comienzan a sonar hasta el cansancio y después la maldita paz. He pensado en ser profesor con todo lo que leo ya soy muy ilustrado en muchos temas, se de muchas materias, pero tengo especial estima por los textos de Marx, Habermas, Hall, Heidegger, Mead y Nietzsche, entre muchos otros, pero estos son de mis favoritos, como dice un amigo estos me quitan mas el sueño, que mis propios miedos.
Todo es normal soy un tipo que sufre de insomnio y bebe mucho algunos días, nada de que preocuparse, pero a veces el no recordar una noche de tragos es algo que te desconcierta, el no saber que haces en estos momentos, me pudre el cerebro. Siempre quiero recordar o estar algo lucido, en mis peores noches amanezco en sitios desconcertantes y salidos de cuentos macabros. Pero prefiero olvidar esas mañanas, esos lugares y esas personas que por desgracia amanecen a mi lado, mujeres, niños, ancianos, hasta animales.

Que infausta realidad, será que hay una especie de monstruo dentro de mi alma y solo se despierta en momentos de exceso de alcohol, que clase de ser humano soy, nadie lo sospecharía; la verdad ni yo se que clase de persona soy, no lo recuerdo, pero siendo un poco miserable lo disfruto, si lo pienso bien me gusta, por algo sigo tomando y esto me pasa hace años.
Pero ya estoy cansado, me puse la meta de averiguarlo, este viernes lo sabré, una voz en mi mente lo dice, por fin me enterare del motivo por el cual amanezco en estos sitios y con estas personas a mi lado.
Es un viernes, el bar que mas me gusta, me siento como un superhéroe, hoy soy imbatible y comienzo, uno, dos, tres, pierdo la cuenta, los Tequilas vuelan como palomas en una plaza. Me decidí por el Tequila, es un licor digno para enterarme de mi verdad. Casi siempre tomo solo, no me gusta mucho las compañías, no aguantan el mismo grado de alcohol y después de un par de botellas se ponen cansones.
Ya casi son las doce y media, solo llevo 3 botellas, entonces veo a una mujer a lo legos, no muy bonita la verdad, se diría que de lo mas normalita, insípida si me preguntan. Pero me llama mucho la intención. Es raro, pero así soy, le mando un Martini con el mesero y ella lo acepta, esta con tres amigas y me ven con algo de recelo. Muy educadamente se acerca a la barra y me agradece.
Esto se vuelve una situación caótica, yo soy callado y al parecer ella es igual, no se me ocurre nada, te tomas otro copa, es lo único que puedo articular, no se si por timidez o por una falsa cortesía acepta y con un par de de copas, la conversación fluye. Su nombre es Cecilia, no es interesante en verdad, es muy aburrida y un poco bruta, pero me hace compañía y con esto me siento bien.
Los tragos y la noche pasan, mientras mas bebemos, ella se suelta más y mas, claro mientras Cecilia se toma un Martini, yo me tomo cuatros tequilas dobles; no seria justo. Ya estoy en mi tope y ella me invita a su casa, porque el bar esta a punto de cerrar.

Salimos no con mucha prisa y yo muevo la cabeza con algo de torpeza y le dijo al oído, hay una tienda cerca a tu casa para comprar mas licor. Me mira con algo de risa y dice si, no te preocupes, pero yo no tomo Tequila. Un pequeño problema y que quieres beber, ella me mira con unos ojos profundos y melancólicos - tomaremos Vodka -

Llegamos a su casa con dos botellas y casi en mi tope, pero estoy razonando hoy será el día que explique si soy un monstruo o no. Es una casa muy bonita, no parece suya, muebles muy finos y una colección de música envidiable; le pregunto por su biblioteca y ella me la indica con la mano, es muy grande. Ojeo algunos libros y pienso, que mal que no sea noche de lectura. Me acerco despacio a sala, tienes una colección de libros envidiable, creo que vendré a visitarte más a menudo. Coloca música del Brasil y el alcohol vuelve a fluir.
Mierda estoy en mi segundo aire, eso creo por unos minutos, pero de nuevo siento que voy a perder la razón, estoy muy cerca, me apresuro a tomar más y cuando levanto la mirada, no esta; escucho ruidos en el segundo piso, me tomo un largo vaso de Vodka y mi mente se nubla, sigo el ruido mas por instinto que por otra cosa, subo unas escaleras de madera y llego muy despacio a lugar de los ruidos; su habitación, la luz esta apagada, pero la veo en la oscuridad más clara que nunca.

Al despertar, me veo envuelto en un líquido raro y de alguna manera excitante, es sangre, que paso, abro mis ojos y me veo en una camilla de un hospital. Que paso le pregunto a la primera enfermera que pasa cerca de mí y ella con algo de miedo, dice doctor Méndez despertó. Llega y me aplica una inyección en el suero.

Ese es mi último recuerdo. Las noches siguen igual, pero los días han cambiado, ya son igual que las noches una agonía interminable, ya no leo, ya no juego, ya no trabajo, ni siquiera tomo, para ser sincero, no se que es realidad y que es ficción, ahora lo que no recuerdo es mi presente.


Pretorus

lunes, 24 de mayo de 2010

ESPEJO

Hace ya varios días que decidí dejar de dormir. En medio de tanto trabajo, tanta desesperación, intensidad, aprisionamiento, delirio abrumador, mi único anhelo era dormir. Pero dormir sin soñar, sin que mi mente tuviera que seguir maquinando ideas ficticias sobre edificios de vidrio en la ciudad. Me agota la idea de seguir diseñando vidrio… transparencias que dejan a la vista todas nuestras imperfecciones. Dormir era mi salvación frente a la desesperante labor de diseñar fachadas de elementos que ya no nos permiten ser invisibles. Podría decir que cerrar los ojos se convertía mi Ítaca cotidiana. Roncar junto al felino que ronronea mientras le rasco la barriga, babear hasta mojar completamente la almohada, ver imágenes de vidas pasadas que pasan por mi mente como fotografías oxidadas que carecen de ruido y olor. Hoy en día la ciudad es imágenes, velocidad, tensiones, relaciones deshumanizadas y denigrantes. La urbe estaba inundada de tanta información visual que ya ni siquiera podía soñar olores, texturas, sabores… solo imágenes de personajes que creo conocer pero que en realidad no existen. Soy un hombre sujeto a esta sociedad, a esta cultura de fachadas de vidrio. Por eso quería dormir, solo sumirme en un descanso ininterrumpido para escapar de ellas.

Estaban junto a mí en el taller, igual que todos los días. El sol resplandecía en los gigantescos ventanales y su intenso brillo me hacía ver lunares dorados, manchas irreales que no me permitían visualizar las infinitas líneas en los planos que debía corregir, reubicar, reemplazar, diversificar, bifurcar.

Esa desgraciada tarde las manchas no desaparecían y se cruzaban con un sinnúmero de rayas que habían perforado mi retina. Manchas y rayones por doquier, en las paredes, en el cielo, en las hojas de los arboles, los caminos, las calles, la comida, en mi mismo rostro que podía ver en un espejo que ahora bien parecía una ventana con estructura de acero y reflejos solares. Gardel ya no era el mismo, pues las líneas fraccionaban sus parches color naranja y sus ojos de pupilas verticales. Ya no podía entenderlo, percibir sus cambios de humor y sus avisos de ataque. Me aruñó descaradamente, pues entendía que debía buscar la verdadera persona que se escondía bajo el manto de ficciones desgarradoras y penetrantes.

Sabía que al dormir mi delirio desaparecería. Tenía la certeza de que los recorridos, ejes y lagunas se esfumarían y quedarían enterradas en un agujero eterno de la memoria. Esa terrible tarde quedaría como una experiencia recóndita, un hecho inédito, un misterio que me perforaría la cabeza por el resto de la vida. Gardel no quiso dormir junto a mí. Después de darle su comida, se enrollo en el sofá amarillo del salón de mi amplia y solitaria residencia. Cerré los ojos y dormí felizmente, sin ninguna imagen perdida en el tiempo, ningún garabato miserable, ningún manchón asqueroso que nubla las imágenes de la ciudad. Sólo había oscuridad, sólo color negro y silencio. Ni siquiera Gardel podría perturbar mi sueño de sombras con su ronroneo.

Al despertar me sentí extrañamente incómodo. Abrí los ojos y descubrí que las líneas se habían largado para siempre… o eso pensaba. Gardel maullaba sin cesar, me miraba y producía alaridos como un condenado animal en pena. Me levanté y el pobre gato salió despavorido a esconderse debajo del bibliotecario. Lo llamé pero no volvió. Tome mi rutina matutina: tomar un vaso de agua para los problemas de colon, buscar las píldoras para las migrañas, recoger la arena sucia de Gardel, botar la basura por el ducto, recoger la ropa para lavar, besar su foto deteriorada y finalmente ir a la ducha. Entré al baño y comprendí el temor de Gardel. Un cosquilleo desesperante entró por mis ojos, no podía soportar mi imagen en el espejo. Ver mi rostro era contemplar la más grande tragedia, la peor forma de tatuar un rostro para siempre. Comprendí que las líneas y parches nunca desaparecerían…

MARGARIO VERGEL

DESEO CARNAL

Ya había pasado la época de Kafka y Bradbury, ya se había superado la primera y segunda guerra mundial y estaba acabando la tercera. Ya no se hablaba de Mac Luhan y su teoría de los medios de comunicación, pues ya se había demostrado que era cierto. Blade Runner estaba más cerca a la realidad y, así como hace años empezamos a pagar por el agua, estábamos próximos a pagar por el aire. Bagatela ya no es la misma ciudad que solía ser; los atardeceres se han vuelto más oscuros y el silencio penetra en el cerebro de cada uno de nosotros, recordándonos el constante miedo que hay de estar todos los días frente a la muerte.

Sinceramente no viví en el siglo pasado, soy de éste siglo, pero lo he estudiado mucho. Sé que los humanos empezaron a desafiar la naturaleza y a creerse todopoderosos. Sé que el odio gobernaba los corazones y el poder era el premio más sagrado. Sé que se fueron, poco a poco, acabando los recursos. Los animales ya no podían reproducirse entonces tuvieron que acudir a la ciencia. Sí, tuve la suerte de ver un documental sobre la industria alimentaria y ver cómo las gallinas se modificaban genéticamente. Vivieron en el capitalismo, como lo seguimos haciendo y una tal Cuba, el único movimiento comunista, finalmente, fue derrotada por las grandes potencias. Ahora todos somos iguales, todos estamos uniformados. La tercera guerra mundial (durante la cual yo nací) ha por fin terminado, duró 5 años y la verdad, no viene al caso saber porqué se desató. Lo importante es saber que finalmente, la destrucción que llevaban construyendo desde el siglo pasado, por fin ha llegado a su fin: todo está destruido.

Vivo en un apartamento y ya no hay trabajo, me ha tocado dejarlo todo. No tengo dinero para comprar agua y estoy ahorrando para cuando me toque comprar el aire. Pero, ha llegado un anuncio hoy a mi puerta Se busca todero para hotel. Favor comunicarse al 4765906. Buena paga, hospedaje incluido. Era una ganga. Estudié literatura y filosofía, no debería ser todero, pero en la despensa tengo solamente enlatados que es lo único que venden. La carne se ha acabado, los únicos que pueden comer carne son las personas adineradas y, la verdad, mataría por un pedazo de comida; de buena comida. En fin, he decidido coger las maletas, empacar lo poco que me queda e ir en busca del trabajo. Queda a 30 min en tren, así que me daré prisa.


He llegado a la estación, hace un frío del demonio, y estoy sentado esperando a que llegue el tren. Veo una mujer bonita, de pelo negro y sus ojos están envueltos en una tristeza infinita. Me quedo mirándola detenidamente y me doy cuenta que tiene un tatuaje en el brazo derecho. Parece un hada y ocupa todo su brazo derecho. Un poco varonil para mi gusto, pero si se ve toda la indumentaria, se entiende que hace parte de ella y combina a la perfección con su look. Llegó el tren, mi silla es la 48B, así que me montaré por la segunda entrada, ya he dejado las maletas.
He dormido todo el camino y por fin he llegado. Parece una historia de miedo, aunque más terrorífico que nuestra propia realidad, no puede existir nada. El hotel parece que se cayera cada vez que doy un paso a la puerta, las paredes están desteñidas, las ventanas son de madera desgastada y el letrero del hotel tiene una luz intermitente que hace que mis ojos me molesten. Debo tener cuidado, pues el otro martes debo ir a que me cambien la retina (la tenemos que cambiar cada 6 meses) para que no hayan replicantes. EN fin, timbro, y me abre un señor aproximadamente el doble de mi estatura, con una sonrisa que deja ver sus dientes negros y desgastados y con un abrazo como si me estuviera dando la bienvenida; es el carnicero del hotel y también el dueño de éste. Me hace subir, me muestra el hotel, las reparaciones que tendré que hacer en mi trabajo y, finalmente mi cuarto. Es acogedor; una cama, mesa de noche, closet y cinco botellones de agua. Me dice que los haga rendir, pues conseguirla esta difícil. Me ofrece unas galletas para el hambre y me da las buenas noches diciéndome que mañana será mi primer día. Ahora estoy acá, acostado con ansias de empezar. Por lo que pude notar, viven 6 personas acá pero aún no las he conocido.

Amanece, me alisto y el carnicero que me ha dicho que se llama Paul me presenta a los otros inquilinos: una pareja, una mujer, dos niños hijos de la pareja y la esposa del carnicero. Ninguno sonrió cuando me conocieron. Sólo la mujer. Empiezo mi trabajo hoy, reparando tejas, puertas, cortando el césped, yendo de aquí para allá. De repente, limpiando la cocina, noto un olor extraño, un olor que hace mucho no percibía. Sí, eso es, el olor a carne. La boca se me hace agua… sigo el olor con mi nariz y cuando más siento que me acerco, más se desarrollan mis papilas gustativas que empiezan a salivar en exceso, como los perros con rabia. Pero, cuando siento que por fin llegué a mi destino carnal, llega Paul, con el machete más grande que he visto y se interpone en mi camino al paraíso. Su actitud es nerviosa y me obliga a seguir con mi trabajo. Desilusionado vuelvo a mis tareas y no dejo de pensar en ese olor, subo por las escaleras a arreglar esa gotera que me ha sacado canas y se acerca la mujer. Se llama Camille, y me pone conversa. Nada interesante un “de dónde eres”, “qué haces”, “por qué estás acá” etc hasta que me dice que el todero pasado desapareció misteriosamente. Empiezo a crear historias de fantasmas en mi cabeza. Qué tal que lo hayan raptado los extraterrestres, que se haya muerto por la epidemia de ratas asesinas, que haya sido un informante de la tercera guerra, que tal que haya sido un espíritu en búsqueda de venganza…y así continué hasta la noche pero sin quitarme ese olor de encima. Decidí crear un plan para poder llegar a aquel manjar y al otro día lo llevaría a cabo. Me he tomado dos botellas de agua hasta el momento.

Segundo día en este hotel que parece caer con la noche, las paredes cada vez están más roídas por las ratas, la madera está siendo carcomida por las termitas y yo continúo tapando goteras que, donde tapo una, aparece otra. Es inútil, este hotel morirá en pedazos, poco a poco, día a día. Paul se acerca y me dice que me tiene una sorpresa. Me lleva al comedor, donde están los otros inquilinos, les hago un saludo de mano, a la mujer le sonrío y me siento y mis ojos se asombran de ver lo que hay ahí, los pelos se me erizan, las piernas empiezan a temblarme, empiezo a sudar, no lo podía creer; Un pedazo de carne como jamás lo había visto. Tendrían que haber matado tres vacas para poder servir aquella cena. El olor era penetrante, mi lengua recorría imaginariamente el pedazo de carne, probaba cada esquina, cada membrana, la sangre era bebida sagrada y por primera vez sentí, que en medio de esta realidad oscura y vacía, donde las tumbas toman protagonismo, existía el paraíso. Todos comimos, reímos, era como si la carne nos hiciera volver a vivir, pues todos estábamos muertos. Las emociones volvieron a ser parte de nosotros, la carne nos embriagaba de alegría y satisfacción. En medio de aquel éxtasis, escupí una pregunta que tornó las risas en silencio – ¿De dónde sacaron esta carne tan apetitosa?- el silencio ensordeció mis oídos y Paul, como dueño de la manada de cavernícolas y caníbales que estábamos en la mesa, hizo un ademán de “no preguntes”. A partir de ahí, la carne ya no sabía tan deliciosa como antes y mi cabeza empezó a encenderse en videos estúpidos. Se acabó la cena y me subo a mi habitación a dormir. Mañana visitaré aquel lugar donde olí por primera vez el paraíso de la carne.

Me levanta una gotera que cae justo encima de mi entre ceja. Me arreglo y me dispongo a arreglarla. Hoy me toca cortar el césped y limpiar las paredes. Lo hago, el día, oscuro como siempre, hace que sienta un sueño constante. La noche cae, el carnicero esta en carnicería, la mujer está haciéndose mujer y los otros inquilinos no los veo. Bajo a la cocina, donde estaba aquella vez, y esta vez, siento un calor que emana debajo de una puerta. Me asomo, con un poco de susto. Me aseguró que Paul no interfiera de nuevo en mi tarea y, entro despacio y ahí está otra vez, ese olor a carne. Mis papilas vuelven a convertirse en hormigas que con sus tenazas me pican como pidiéndome que me acerque más. Entro y, aunque mi barriga cruje como lobos enfurecidos, noto algo raro dentro del horno. El hambre ha empezado a tomar nuevamente posesión de mí, miro detenidamente y veo una mano en el horno. ¡Una mano! Aterrorizado por la figura humano que hierve dentro del horno, me tropiezo con Paul que está justo detrás de mío. Su tamaño, que dobla el mío, en este momento parece más omnipotente que nunca. Con una mueca, me indica que lo siga. Destapa un telón y veo los cuerpos de los otros inquilinos, adobados con cebolla, un poco de vino y sal; listos para ser preparados para un banquete de carne jugosa.

Si, el ser humano se dedicó a acabar con los recursos naturales de comida. Ellos perdieron la apuesta y tuvieron que entregar su cuerpo para alimentar a otros. En este momento, sólo me queda una botella de agua y acaban de anunciar que el aire cuesta cinco dólares; dura 4 días.


Bagatela

jueves, 20 de mayo de 2010

4º Concurso Nacional de Cuento RCN y Ministerio de Educación 2010




Categoría 1
Estudiantes de primero a séptimo grado. Habrá 10 ganadores

Categoría 2
Estudiantes de octavo a undécimo grado. Habrá 10 ganadores.

Categoría 3
Estudiantes de pregrado de cualquier carrera universitaria, técnica profesional y/o tecnológica. Habrá 10 ganadores.

Categoría 4
Docentes de preescolar, básica, media, ciclo complementario y pregrado. Habrá 5 ganadores.

Tema
Libre

Fechas de Inscripción
17 de marzo a 17 de mayo de 2010

REQUISITOS PARA PARTICIPAR

Categorías 1, 2 y 3

1. Ser estudiante activo, matriculado en cualquier institución de educación formal, pública o privada del país.
2. Inscribirse en el Portal Educativo Colombia Aprende (www.colombiaaprende.edu.co), en la sección Concurso Nacional de Cuento y diligenciar, en su totalidad, los datos que allí se solicitan.
3. El cuento debe tener una extensión máxima de tres páginas a doble espacio (7000 caracteres).
4. El cuento se debe inscribir a través del Portal Educativo Colombia Aprende. No se recibirán cuentos impresos.
5. El cuento debe ser escrito en español.
6. El cuento debe ser inédito.
7. El cuento debe ser de completa autoría de quien lo firma.
8. El concurso no aceptará cuentos ya publicados y/o premiados en otro concurso.
9. No podrán participar los ganadores de las anteriores versiones del Concurso Nacional de Cuento.
10. Los ganadores cederán los derechos patrimoniales de sus textos a los organizadores del concurso para su edición, adaptación, difusión e investigación.

Categoría 4

1. Ser docente o directivo docente activo en cualquiera de los niveles educativos (preescolar, básica, media, formación complementaria, pregrado) y pertenecer a cualquier establecimiento educativo y/o institución de educación superior pública o privada del país.
2. Inscribirse en el Portal Educativo Colombia Aprende (www.colombiaaprende.edu.co), en la sección Concurso Nacional de Cuento y diligenciar, en su totalidad, los datos que allí se solicitan.
3. El cuento debe tener una extensión máxima de tres páginas a doble espacio (7000 caracteres).
4. El cuento se debe inscribir a través del Portal Educativo Colombia Aprende.
5. El cuento debe ser escrito en español.
6. El cuento debe ser inédito.
7. El cuento debe ser de completa autoría de quien lo firma.
8. El concurso no aceptará cuentos ya publicados y/o premiados en otro concurso.
9. Los ganadores cederán los derechos patrimoniales de sus textos a los organizadores del concurso para su edición, adaptación, difusión e investigación.

Valoración

Para seleccionar los textos ganadores, se tomarán en cuenta tanto criterios formales de manejo de lengua como de creatividad, fluidez y autoría.


Categorías 1, 2 y 3

En la primera fase, los cuentos serán seleccionados por estudiantes universitarios de últimos semestres y de posgrado y por profesores de Literatura, Lingüística, Comunicación y áreas afines de universidades vinculadas a ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades), quienes aplicarán una herramienta de evaluación diseñada expresamente para el Concurso Nacional de Cuento por un comité académico especialista en temas de lengua y literatura.

En la segunda fase, escritores y profesionales con amplia trayectoria en Lingüística, Literatura, Comunicación y áreas afines, se encargarán de evaluar los cuentos preseleccionados.

En la tercera fase, reconocidos escritores nacionales, escogerán el grupo de finalistas para remitirlo al jurado final.

El jurado final estará conformado por cinco destacados escritores nacionales e internacionales quienes escogerán los treinta cuentos ganadores.

Categoría 4

En la primera fase, los cuentos serán seleccionados por docentes de posgrado en Literatura, Lingüística, Comunicación y áreas afines de universidades vinculadas a ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades), quienes aplicarán una herramienta de evaluación diseñada expresamente para el Concurso Nacional de Cuento.

Posteriormente en la segunda fase, reconocidos escritores nacionales, escogerán el grupo de finalistas para remitirlo al jurado final.

El jurado final estará conformado por cinco destacados escritores nacionales e internacionales quienes escogerán los cinco cuentos ganadores.

Los treinta y cinco ganadores (30 estudiantes y 5 docentes) recibirán como reconocimiento un computador portátil de última generación y la publicación de su obra en el libro antológico de la cuarta versión del Concurso Nacional de Cuento, Colombia Cuenta.

La premiación se realizará en la ciudad de Cartagena en enero de 2011. El Concurso Nacional de Cuento asumirá los gastos de viaje, alojamiento y alimentación de todos los ganadores. Los menores de edad tendrán derecho a viajar con un acompañante.

Recomendaciones sobre Propiedad Intelectual y Derechos de Autor

Si el cuento no es de autoría de quien lo firma, tendrá sanciones contempladas en la legislación colombiana.

Los Derechos de Autor son un conjunto de leyes que protegen la autoría de las obras literarias y artísticas.

Los autores son hombres, mujeres, niños y niñas que con inspiración, esfuerzo y creatividad plasman sus ideas en obras literarias, musicales, de artes plásticas, dramáticas o coreográficas.

Cualquier alteración de una obra se convierte en una violación al Derecho de Autor.

La copia de una obra, o parte de ella, se ha denominado PLAGIO y hace parte de las violaciones al Derecho de Autor. En Colombia esto constituye un delito y está contemplado en diferentes leyes como: Ley 23 de 1982, Ley 565 de 2000 y Ley 603 de 2000.

Adaptación tomada de: Cartilla "Vivan los autores. Descubre sus derechos", publicada por la Dirección Nacional de Derechos de Autor de Colombia

Nota Importante

El Concurso Nacional de Cuento se reserva el derecho a verificar tanto la veracidad de la información entregada por los participantes en el formulario de registro, como la autoría de los cuentos.

Para tener presente

No envíes tu cuento sin haberlo releído y corregido antes. Recuerda que una vez enviado, tu cuento será sometido a la lectura de múltiples lectores quienes tienen la tarea de elegir las historias más creativas y mejor escritas.






 
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