martes, 25 de mayo de 2010

NOCHES MÁGICAS

Mientras las maquinas taladran mi cabeza, casi las siento en mi interior, es un ruido insoportable, no lo puede aguantar, entonces cuando estoy a punto del colapso nervioso, todo para. No escucho nada, solo una paz abrumadora, así son mis noches. Un constante desfile de sonidos y silencios que esta a punto de volverme loco. Es peor después de una borrachera, las lagunas mentales no me dejan en paz, no recordar lo que paso la noche anterior es insoportable. Mis noches hace años no son buenas, mis fantasmas no me dejan descansar.

Me levanto muy temprano, con cara de cansancio y unas ojeras horribles, una breve mirada al espejo y deposito todos mis demonios internos por el escusado; un baño rápido y un café para comenzar el día de manera más o menos normal. Manejo 25 minutos hasta mi oficina y la rutina vuelve a mi vida, soy contador de una prestigiosa compañía de alimentos; desde hace años no me importan mucho el día, es solo rutina, no hay nada nuevo e innovador; pero la noche es otro asunto…

Soy un alcohólico consumado, mi mundo es nocturno o por los bares que es uno de mis planes favoritos o por las interminables jornadas de insomnio, en la cuales las he dedicado a los juegos de video o ha leer. De vez en cuando intento dormir lo reglamentado, pero no puedo; las maquinas comienzan a sonar hasta el cansancio y después la maldita paz. He pensado en ser profesor con todo lo que leo ya soy muy ilustrado en muchos temas, se de muchas materias, pero tengo especial estima por los textos de Marx, Habermas, Hall, Heidegger, Mead y Nietzsche, entre muchos otros, pero estos son de mis favoritos, como dice un amigo estos me quitan mas el sueño, que mis propios miedos.
Todo es normal soy un tipo que sufre de insomnio y bebe mucho algunos días, nada de que preocuparse, pero a veces el no recordar una noche de tragos es algo que te desconcierta, el no saber que haces en estos momentos, me pudre el cerebro. Siempre quiero recordar o estar algo lucido, en mis peores noches amanezco en sitios desconcertantes y salidos de cuentos macabros. Pero prefiero olvidar esas mañanas, esos lugares y esas personas que por desgracia amanecen a mi lado, mujeres, niños, ancianos, hasta animales.

Que infausta realidad, será que hay una especie de monstruo dentro de mi alma y solo se despierta en momentos de exceso de alcohol, que clase de ser humano soy, nadie lo sospecharía; la verdad ni yo se que clase de persona soy, no lo recuerdo, pero siendo un poco miserable lo disfruto, si lo pienso bien me gusta, por algo sigo tomando y esto me pasa hace años.
Pero ya estoy cansado, me puse la meta de averiguarlo, este viernes lo sabré, una voz en mi mente lo dice, por fin me enterare del motivo por el cual amanezco en estos sitios y con estas personas a mi lado.
Es un viernes, el bar que mas me gusta, me siento como un superhéroe, hoy soy imbatible y comienzo, uno, dos, tres, pierdo la cuenta, los Tequilas vuelan como palomas en una plaza. Me decidí por el Tequila, es un licor digno para enterarme de mi verdad. Casi siempre tomo solo, no me gusta mucho las compañías, no aguantan el mismo grado de alcohol y después de un par de botellas se ponen cansones.
Ya casi son las doce y media, solo llevo 3 botellas, entonces veo a una mujer a lo legos, no muy bonita la verdad, se diría que de lo mas normalita, insípida si me preguntan. Pero me llama mucho la intención. Es raro, pero así soy, le mando un Martini con el mesero y ella lo acepta, esta con tres amigas y me ven con algo de recelo. Muy educadamente se acerca a la barra y me agradece.
Esto se vuelve una situación caótica, yo soy callado y al parecer ella es igual, no se me ocurre nada, te tomas otro copa, es lo único que puedo articular, no se si por timidez o por una falsa cortesía acepta y con un par de de copas, la conversación fluye. Su nombre es Cecilia, no es interesante en verdad, es muy aburrida y un poco bruta, pero me hace compañía y con esto me siento bien.
Los tragos y la noche pasan, mientras mas bebemos, ella se suelta más y mas, claro mientras Cecilia se toma un Martini, yo me tomo cuatros tequilas dobles; no seria justo. Ya estoy en mi tope y ella me invita a su casa, porque el bar esta a punto de cerrar.

Salimos no con mucha prisa y yo muevo la cabeza con algo de torpeza y le dijo al oído, hay una tienda cerca a tu casa para comprar mas licor. Me mira con algo de risa y dice si, no te preocupes, pero yo no tomo Tequila. Un pequeño problema y que quieres beber, ella me mira con unos ojos profundos y melancólicos - tomaremos Vodka -

Llegamos a su casa con dos botellas y casi en mi tope, pero estoy razonando hoy será el día que explique si soy un monstruo o no. Es una casa muy bonita, no parece suya, muebles muy finos y una colección de música envidiable; le pregunto por su biblioteca y ella me la indica con la mano, es muy grande. Ojeo algunos libros y pienso, que mal que no sea noche de lectura. Me acerco despacio a sala, tienes una colección de libros envidiable, creo que vendré a visitarte más a menudo. Coloca música del Brasil y el alcohol vuelve a fluir.
Mierda estoy en mi segundo aire, eso creo por unos minutos, pero de nuevo siento que voy a perder la razón, estoy muy cerca, me apresuro a tomar más y cuando levanto la mirada, no esta; escucho ruidos en el segundo piso, me tomo un largo vaso de Vodka y mi mente se nubla, sigo el ruido mas por instinto que por otra cosa, subo unas escaleras de madera y llego muy despacio a lugar de los ruidos; su habitación, la luz esta apagada, pero la veo en la oscuridad más clara que nunca.

Al despertar, me veo envuelto en un líquido raro y de alguna manera excitante, es sangre, que paso, abro mis ojos y me veo en una camilla de un hospital. Que paso le pregunto a la primera enfermera que pasa cerca de mí y ella con algo de miedo, dice doctor Méndez despertó. Llega y me aplica una inyección en el suero.

Ese es mi último recuerdo. Las noches siguen igual, pero los días han cambiado, ya son igual que las noches una agonía interminable, ya no leo, ya no juego, ya no trabajo, ni siquiera tomo, para ser sincero, no se que es realidad y que es ficción, ahora lo que no recuerdo es mi presente.


Pretorus

4 comentarios:

felipe quintero dijo...

es un buen desarrollo del personaje pero me parece que el final es apresurado y poco vinculado.

cesarion45 dijo...

Me gusta como se desvuelve el personaje, pero el final es forzado.

john pachon dijo...

Me gusto muhco este cuento. Mi voto es por este, además me gusta la descripcion del personaje. Muy buen cuento

Germán García dijo...

Yo voto por este, pero el final es algo apresurado y debió trabajarse un poco más, para no perder el hilo de la historia.

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